Danna terminó de acomodarse el uniforme de la joyería frente al espejo. Alisó la tela con ambas manos, respiró hondo y levantó la mirada solo cuando sintió una presencia en la habitación. John estaba apoyado en el marco de la puerta, con los brazos cruzados, observándola en silencio. No decía nada, pero su mirada recorría cada gesto de ella con una intensidad que la hacía consciente de su propio cuerpo.
—Deberías irte primero —dijo Danna sin mirarlo directamente, ajustándose el cuello del unifo