Danna regresó al salón intentando recomponer el gesto, aunque por dentro todo seguía temblándole. Tomó una copa de agua del primer camarero que pasó y bebió un sorbo largo, como si así pudiera apagar el incendio que le ardía en el pecho. Sus manos aún le temblaban levemente. Las escondió apoyándolas sobre la mesa más cercana, respirando despacio, contando mentalmente cada inhalación.
A su alrededor, el evento seguía su curso con normalidad: risas medidas, trajes impecables, mujeres con vestido