Danna tardó varios segundos en reaccionar.
Seguía de pie, inmóvil, con la respiración corta y el corazón golpeándole el pecho con violencia. Se llevó los dedos a los labios, como si aún pudiera borrar la sensación de aquel beso que no había pedido, que no había consentido, que la había dejado helada.
Cerró los ojos con fuerza.
—Esto no está pasando… —susurró para sí misma, pero su voz tembló al decirlo.
Se dejó caer lentamente sobre la cama. Sus manos comenzaron a temblar sin control. No era so