Luego de un rato, John se levantó del sofá con calma. Se acomodó el saco y, antes de moverse, lanzó una mirada rápida hacia el pasillo que llevaba a la habitación donde Danna se había encerrado. Sus ojos se detuvieron ahí apenas un segundo, lo suficiente para dejar claro que no había olvidado su presencia.
Después miró a Tom.
—Ve a mi coche con Dimitri —dijo en voz baja, casi casual—. Compré algunas cosas para que te cures. Analgésicos, vendas… esas cosas.
Tom frunció ligeramente el ceño, pero