La mañana avanzaba tranquila en la joyería. El sonido suave del aire acondicionado, la luz cálida reflejada en las vitrinas y el murmullo de las conversaciones entre las trabajadoras daban ese ambiente elegante que siempre impresionaba a Danna. Era su tercer día, y aunque aún se sentía un poco nerviosa, comenzaba a familiarizarse con el ritmo del lugar.
Detrás de su mostrador, organizaba con delicadeza algunas pulseras nuevas. Sofia, la chica que la había instruido el primer día, estaba a dos p