La puerta se abrió con un clic suave. Tom entró con pasos lentos, casi calculados. Había manejado todo el camino con la mandíbula rígida y las palabras de John martillándole en la cabeza.
“Si alguien más ve lo que yo vi vas a levantar sospechas…”
La frase le regresaba una y otra vez, como un eco incómodo que lo desconcentraba.
En la cocina, Danna estaba de espaldas, moviendo una olla con la atención tranquila de quien está acostumbrada a cargar con la casa sin que nadie se lo pida. Llevaba un m