Danna salió de la casa pasadas las once de la mañana. Había intentado calmarse, respirar hondo, mantener la mente enfocada en algo tan simple y familiar como el cumpleaños de su padre.
Era un pensamiento que le daba paz.
Al menos por un rato.
El cielo estaba despejado, con un sol brillante que hacía parecer la ciudad más viva, más dinámica, más ruidosa de lo habitual. Danna estacionó en el pequeño centro comercial del barrio y tomó su bolso con firmeza, repitiéndose a sí misma que todo estaría