EMILIA
La seguimos.
Era la hora de la salida cuando Renata salió del edificio. Mis amigos y yo nos fuimos de inmediato, siguiéndola en el auto del novio de Leo, pues ese auto no lo identificaba. Aunque no pude deshacerme de los hombres de Brandon, que me seguían a todos lados desde la sombra.
Leo, Tony y yo esperábamos en el auto, estacionados estratégicamente frente al hotel donde Renata había dicho que se encontraría con su “cita de negocios”.
— ¿Seguro que no prefieres que entremos? —Pregun