El aire parecía más pesado mientras Agatha y Samer se adentraban en el laberinto subterráneo. Cada paso resonaba en las paredes de concreto, amplificando el eco de sus movimientos. Samer llevaba el arma al frente, alerta, mientras Agatha sujetaba una linterna, iluminando el camino angosto y sombrío. Sabían que estaban más cerca que nunca de la verdad, pero también del peligro que acechaba en cada rincón.
—¿Estás segura de que las coordenadas conducen aquí? —preguntó Samer en voz baja, apenas au