Cinco años habían pasado desde aquellos días tumultuosos llenos de incertidumbre y peligro. El sol de Dubái brillaba con fuerza, bañando la lujosa mansión de Samer y Agatha con una luz cálida y apacible. La vida que ambos habían construido estaba llena de amor, risas y una paz que habían luchado tanto por alcanzar.
En el espacioso dormitorio principal, Agatha, con su prominente vientre redondeado, descansaba en la cama adornada con suaves cojines. Sus ojos brillaban de emoción mientras acaricia