El día amaneció con un cielo despejado, como si el universo hubiera decidido bendecir el momento que tanto esperaban. Agatha se despertó temprano, sintiendo cómo la emoción y los nervios se entrelazaban en su pecho. Desde la ventana de la suite del hotel, podía ver el océano extendiéndose hacia el horizonte, un reflejo perfecto de la paz que anhelaba para su vida junto a Samer.
El equipo de estilistas ya estaba en marcha, acomodando su cabello en un moño elegante adornado con pequeñas flores bl