La penumbra de la habitación era rota únicamente por la luz del monitor en el que Agatha y Samer observaban con atención. Los registros obtenidos del dispositivo confiscado en la operación anterior eran, como temían, alarmantes. No solo confirmaban las sospechas de un infiltrado en el círculo de confianza, sino que también sugerían que este tenía acceso a información crítica, incluyendo detalles sobre sus movimientos más recientes.
—Esto no tiene sentido —murmuró Samer, frotándose la frente con