El sol brillaba con intensidad sobre Dubái, reflejando su luz en las ventanas de la majestuosa mansión de Samer y Agatha. A pesar del paso de los años, la vida en el hogar permanecía llena de calidez y risas. Las gemelas, Leila y Amira, de veinte años, estaban en la sala, hablando a toda prisa sobre sus planes futuros. A su lado, revistas de moda, formularios de admisión y bocetos de diseños llenaban la mesa de centro, mientras el ambiente se impregnaba de emoción y un poco de tensión.
—París e