El sol comenzaba a ocultarse detrás de los edificios, sumiendo la ciudad en una penumbra que presagiaba un giro fatal. Agatha y Samer se encontraban frente a un escritorio lleno de papeles, con la mirada fija en la pantalla del ordenador. La información que había estado acumulando durante semanas finalmente estaba al alcance de sus manos, pero había algo más, algo que no podían ignorar.
—Este es el momento —dijo Samer, su tono grave y decidido. Había llegado la hora de enfrentar la verdad, de h