El amanecer trajo consigo un aire denso y expectante. Las defensas del refugio estaban terminadas y los equipos se encontraban en sus posiciones. Cada movimiento en el perímetro era vigilado con precisión, y la tensión era casi palpable en el ambiente.
Agatha se encontraba en una de las torres de vigilancia, observando el horizonte con un par de binoculares. A su lado, Khaled ajustaba un rifle de largo alcance, preparado para cualquier eventualidad.
—¿Cuánto tiempo crees que tenemos? —preguntó