El amanecer trajo consigo un aire denso, cargado de incertidumbre y expectación. Los preparativos avanzaban a toda velocidad en el refugio. Todos los hombres y mujeres capacitados estaban armados y ocupaban sus posiciones estratégicas, mientras el resto de la comunidad se refugiaba en los túneles subterráneos que se habían habilitado como búnkeres.
Agatha se encontraba en una de las torres de vigilancia, observando el horizonte a través de unos prismáticos. Aunque había insistido en participar