Samer revisaba los informes enviados por sus hombres, sentado en el centro de la sala de operaciones improvisada. Mapas y documentos estaban esparcidos por la mesa frente a él, pero su mente seguía regresando al ataque. Los detalles no encajaban.
La puerta se abrió sin previo aviso, revelando a Khaled con un gesto tenso.
—¿Tienes un minuto? —preguntó.
Samer levantó la mirada, percibiendo la preocupación en su tono.
—Habla.
Khaled se acercó y bajó la voz.
—Yusef me informó que encontró algo extr