De regreso en la casa, la tensión se sentía en cada rincón. Khaled había desplegado todas las medidas de seguridad posibles, pero Samer sabía que no podían quedarse mucho tiempo en un solo lugar. Los enemigos ya habían demostrado ser astutos y estaban dispuestos a todo para conseguir lo que querían.
Agatha, sentada en el sofá del salón, repasaba las fotos y documentos que Samer había traído del almacén. Ver su propia imagen entre los objetivos la hacía sentir vulnerable, pero también encendía u