La noche había recuperado su calma aparente, pero la tensión seguía palpable en el aire. Agatha caminaba junto a Samer por los pasillos de la mansión, sus pasos resonando como un eco sordo de las emociones contenidas. Aunque los intrusos habían sido neutralizados, ambos sabían que el incidente era solo el comienzo de algo más grande.
—¿Crees que realmente fue Jaber? —preguntó Agatha, rompiendo el silencio.
Samer respiró profundamente, sus ojos fijos en el horizonte, como si estuviera buscando r