El amanecer llegó con una inquietante calma, como si el día estuviera conteniendo la respiración antes de que algo importante ocurriera. La mansión estaba en silencio, pero cada rincón de la propiedad rebosaba actividad. Khaled había movilizado a todo el equipo de seguridad, reforzando las entradas, revisando cada centímetro en busca de posibles vulnerabilidades.
Agatha observaba desde una ventana mientras varios guardias armados patrullaban los terrenos. Su corazón estaba dividido entre la pre