El caos de la explosión seguía resonando en la mente de Agatha mientras corría junto a Samer. El sonido de los gritos y el humo en el aire la envolvían, creando una sensación de confusión y pánico que no podía sacudirse. A pesar de la situación desesperante, Samer mantenía una mano firme sobre la suya, guiándola con determinación hacia el coche.
Los guardias de seguridad de Samer ya estaban en alerta, despejando el camino para que ambos llegaran al vehículo blindado que los esperaba a unos metr