Agatha y Samer se alejaron del lugar, la adrenalina aún corriendo por sus venas. Cada paso que daban los acercaba a la seguridad, pero también a un nuevo desafío. Samer se detuvo en un callejón oscuro, asegurándose de que no los siguieran.
—Necesitamos un plan —dijo Samer, mirando a Agatha con determinación—. Al-Fayed no se detendrá hasta que nos encuentre.
Agatha asintió, sintiéndose más fuerte con cada momento que pasaba a su lado.
—Debemos reunir pruebas que lo incriminen. Si podemos demostr