Mi teléfono no dejaba de vibrar. El Confidencial, El Mundo, Expansión. Todos replicaban la misma mentira: Elena Rojo, la niña prodigio de NexTech, era una lavadora de dinero.
Salí del edificio de Mateo con la cabeza alta, aunque por dentro me estaba derrumbando. Sabía que la prensa estaría en mi oficina. Tenía que llegar antes que ellos.
Un Maybach negro blindado se cruzó en mi camino, bloqueando la acera con un chirrido de neumáticos.
No era la policía. Era peor.
La puerta trasera se abrió ant