23. LOS DOS HOMBRES DE VERÓNICA.

Había un sonido que no dejaba a Alexander. Estaba por primera vez tan conforme de seguir dormido, que ni siquiera intentaba abrir los ojos cuando sintió el calor de sol.

La luz solar ya había subido y escalado por la ventana. El calor comenzaba a ir en incremento. La vibración de su celular no dejaba de sonar h abrió los ojos de golpe.

Alexander se encontraba desnudo. Además se encontraba solo. Por un momento le dió pánico que Verónica hubiese huido o desaparecido, pero observó sus cosas
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