22. LA TRAICIÓN DE ALBERTO FUENTES
Horas antes de la cirugía de Verónica, el doctor Fuentes se encontraba en la estación de policías. Ana Bell le había hecho una llamada para pedirle que fuera a hablar con él. Aunque el doctor no fuera santo de su devoción, el odio por Verónica los unía.
Ana Bell solo llevaba un par de días en la cárcel preventiva, pero parecía la digna villana de un cuento de terror. Su cabello se veía grasoso, verla sin sus elegantes ropas, sin tacones y desaliñada, era algo como para tomarle una gran foto.