Derek seguía en silencio, mirando el plato sin verlo. Estaba usando su vínculo mental con la manada. Varias voces hablaban, a la vez, urgentes.
Finalmente, se giró hacia ella.
—Amor… Lioran te llevará al laboratorio. Aunque muero por verte en tu nuevo escritorio, tengo que irme.
Scarlet frunció el ceño, disgustada.
—¿Tan pronto?
Derek se inclinó, besó sus labios y deslizó una tarjeta negra sobre la mesa.
—Pide lo que quieras, sin pena.
—Mejor no me des confianza, Derek… te dejo en la ruina en u