Padre… o enemigo.
Aunque Derek estaba sentado en el sofá del salón principal, con su mano aferrada a la de su pequeña esposa como si fuera su ancla, el ambiente no podía estar más tenso.
Pues sus mejores guerreros se mantenían en alerta, con cada músculo listo para saltar al menor movimiento extraño.
El desconocido que había sido visto merodeando la manada, y al que Derek, con desconfianza y autoridad, había permitido entrar, era la causa del caos silencioso que flotaba en el aire.
El brujo, de pie y con los bra