Marcarla… o dejarla ir.
Lioran desvió la mirada, tragó saliva con dificultad. Luego la volvió a mirar de frente, decidido pero vulnerable.
—Paola… no puedo verte solo como una compañera de casa. —Su voz sonó más baja de lo normal—. Eres mi pareja destinada. Y no puedo vivir absorbiendo energía como lo hace Scarlet. No funciona así para nosotros los lobos.
Se acercó un paso, y con un gesto de su mano, señaló el espacio entre ambos. —Un lobo necesita imprimirse en su hembra… marcarla, poseerla. Y eso solo puede ocurri