Un beso bajo engaño.
Leo estaba con el brazo roto pegado al pecho, mirándola con cara de “héroe en búsqueda de reconocimiento”.
—¿Dijiste que resolviste lo de la cura? —preguntó, intentando sonar casual mientras le echaba un ojo al tubo, como quien ve un cheque en blanco.
Scarlet no respondió.
—Scarlet, esto es un gran descubrimiento —empezó Leo, con esa voz melosa que usaba cuando quería algo—. En agradecimiento por haberte salvado la vida… ¿Podrías dejar que esta investigación sea revelada bajo mi nombre? Ya eres