La visita del suegro.
Al otro lado de la puerta, Scarlet permaneció inmóvil, observando al desconocido con desconfianza. Era un hombre alto e imponente, de cabello castaño oscuro, piel impecablemente bronceada y ojos marrones tan profundos que, a simple vista, parecían absorber la luz. Pero con un aura tan sombría que hacía que Derek pareciera un osito de peluche en comparación.
Sujetaba con firmeza la lujosa manija dorada, pensando que era la primera vez que alguien tocaba el timbre de ese piso. Ya que, ella y Dere