El ataque de los rogues.
Uno tras otro, los presentes comenzaron a quejarse, con la mirada nublada y las extremidades pesadas, como si algo invisible drenara su energía.
Scarlet, sin saberlo, volvió a absorber el poder de la manada. Y aquel lugar se convirtió en un campo eléctrico, vibrante, inestable, como una tormenta a punto de estallar.
Entonces, las defensas mágicas del territorio cedieron.
Mario, que llevaba días con un ejército de rogues respirándole en la nuca, interpretó aquello como una señal divina.
Como si