Desahogos y planes de venganza.
Zhana, llevó el puño al espejo con rabia ciega, dispuesta a hacerlo añicos.
—Ese maldito se cree perfecto, el intocable, el inmaculado del puto universo… ¡pero le voy a dar la lección más grande de su vida! Y aunque me ruegue, ¡jamás me tendrá! —rugió, y justo cuando su puño estaba a punto de hacer crujir el cristal, el timbre de la puerta la detuvo.
Resopló como una fiera enjaulada, cerró los ojos y respiró hondo.
—Si es Reiden, le pateo las pelotas hasta que suenen como huevos explotando en s