Los días han pasado tan rápido que Giselle ya tiene más de tres semanas trabajando en la empresa y como todas las noches la espero en el subterráneo a que termine con su jornada para regresar a casa.
—¿Cómo te fue hoy? —inquiero tomando su mano y ayudándola a subir al auto.
—Muy bien. Hoy Pierre y yo mejoramos una de las fórmulas que tenía muchos años abandonada en mis escritos, es posible que en unos días te presentemos la primera muestra.
—Eso es bueno, además Pierre está bastante contento co