Meses después
—Giselle, tiene razón. Has estado actuando muy raro desde hace meses —me riñe Kalet cuando le ordeno contratar más guardias para que acompañen a Giselle en todo momento.
—Si te sigues quejando, te dejaré más trabajo —le advierto cuando lo veo mirarme con los ojos entrecerrados—. ¿Qué haces ahí, parado? Esos guardias no se van a contratar solos.
—¿Por qué quieres más cuando ya tiene a dos que la acompañan como sombras día y noche?
—Porque Oliver ya se enteró de que Giselle está em