Cuando abro los ojos ya es de noche, todo se quedó a obscuras afuera. Tomo el celular y veo que son apenas las 7 de la noche, al parecer dormí bastante. Pero ayudó a hacerme sentir anímicamente mejor. Supongo que me hacía falta.
En la pantalla veo una llamada perdida de Armando, poco más de una hora después que me dejó en la puerta de mi casa.
Me paro de la cama para prender la luz del cuarto, voy al baño y luego a la cocina. Me siento deshidratada seguramente por el calor y la cerveza; así que