Son cerca de las seis de la tarde, y aunque esté nublado aún se alcanzan a filtrar algunos rayos de luz a la sala. Ahí estamos Armando, Dulce, Gerardo y yo, mientras que Miriam se encuentra con su papá, haciéndole compañía.
A pesar de su enfermedad, don Emiliano se encuentra totalmente lúcido. Los únicos que le fallan son sus pulmones, pero si por él fuera ya estuviera con nosotros platicando en la sala. Eso me hace sentir un poco optimista, quizá con un poco de cuidados y rehabilitación, el ex