Estamos en la sobremesa, mientras que los adultos nos acompañamos con una tasa de café, los niños juegan un rato en el jardín. Me entero entonces que la niña se llama Leticia, por su abuela claramente, y tiene once años apenas. Pero como todas las niñas, ya se le ve un poco más grande. Está a punto de iniciar la secundaria.
Marquito, por su parte, se ve muy pegado a su tío. Descubro que le dice Mano porque de más pequeño no podía pronunciar correctamente Armando, solo Mano, y así se le quedó. Y