Ahora estamos en una mesa puesta sobre la banqueta afuera de una taquería de Portales, por fin ¡carbohidratos y grasa! No lo puedo negar, me agrada el gusto de Armando. Estos tacos se ven buenísimos. A diferencia de mi marido, a quién no le gusta salir de noche, a mi compañero eso no le importa.
Son muy distintos entre sí. Y no sé por qué los estoy comparando ahora... Mi sentimiento de soledad me abruma de nuevo.
-¿Sigues aquí? –Armando me hace una seña con la mano, mientras regresa con dos ref