Llego al estacionamiento techado y busco a los chicos que nos ayudan a acomodar las unidades.
-¡Ey, Martín! Buenos días –creo que veo a uno, el más jovencillo.
-Hola agente, buenos días... Ya teníamos mucho que no la veíamos –me sonríe el joven de apenas unos 18 años, llegó aquí apenas hace un año, con su licencia recién emitida para ponerse a trabajar.
-Sí, perdón. Les dejé mi coche desde el viernes, pero no lo encuentro en donde lo estacioné. ¿Sabrás si lo movieron?
-Uy, sí agente. Apenas a