Despierto con dificultad, siento los ojos irritados. Ya sabía que eso podía pasar. La llamada de anoche con Mauricio me dejó agotada.
Tardé unos 20 minutos en explicarle todo al comandante, quien al escuchar el nombre de Mauricio despertó totalmente. Es difícil dejar de ver todo esto como una novela de mal gusto para la realidad. Me pidió ir hoy a la Fiscalía para ver con los de Informática qué se puede hacer para tratar de rastrear la llamada, y pinchar mi teléfono. Por si vuelve a pasar.
Acep