Se hizo un silencio denso en la mesa en cuanto Angelo terminó de contar todo lo que Nerea había descubierto. Era como si todos estuvieran conteniendo el aliento, mientras sus expresiones pasaban por diferentes emociones: unas mostraban una rabia apenas contenida, otras se tornaban sombrías, frías, analíticas.
Angelo vio a su padre fruncir el ceño, probablemente ya analizando su ataque en contra de Tazio.
—¡Maldito hijo de put@! —rugió Teo, rompiendo el silencio como una explosión contenida—. Y