Valeria se giraba frente al espejo del vestidor, su corazón latía con un ritmo acelerado que no solo era por los nervios del lanzamiento. El vestido de gala, de un color vino oscuro que realzaba su tez y sus ojos azules, caía en líneas impecables. Se tocó el cabello recogido en un elegante moño, insegura.
—¿Valeria? Vamos, amor, es tarde —la voz de Elías llegó desde la puerta, seguida del sonido de la manija al abrirse.
Él se detuvo en el umbral, su figura alta y poderosa enfundada en un tra