Ricardo se alejó de Estaban con la sangre hirviendo. ¿De verdad el viejo planeaba quedarse de brazos cruzados? ¿Aceptar esta farsa? No podía soportarlo. Cada vez que veía a su hijo, a Mauricio, junto a Gabriel, sentía que una parte de su legado se desmoronaba. Si Elías no hubiera aparecido con sus ideas de venganza, sembrando caos y esa falsa noción de "verdad", Mauricio jamás habría encontrado el valor—o la desfachatez—de salir del armario y arruinar todas sus expectativas.
Se mantuvo al m