El agotamiento físico y emocional había vencido a Mauricio, arrullándolo en un sueño inquieto en el incómodo banco de la sala de espera de la UCI. Pero ese frágil descanso se quebró de golpe con el sonido de pasos apresurados y el crujido de las ruedas de un carro de emergencias. Sus ojos se abrieron, el corazón disparándose contra sus costillas antes de que su mente pudiera procesar lo que veía.
Un equipo de médicos y enfermeras entraba corriendo a la UCI, sus voces urgentes, sus movimient