Elías caminaba por el pasillo que conducía a las bodegas, su mente un torbellino de preguntas. ¿Por qué Gabriel lo citaría aquí, en plena gala, de manera tan urgente? Una inquietud sorda comenzaba a latir en sus venas, un instinto heredado de años de vivir en guardia.
La puerta de la Bodega Uno estaba entreabierta. Un silencio antinatural emanaba de su interior, cargado de un frío que no tenía que ver con la temperatura controlada del recinto.
—¿Gabriel? —llamó, enas cruzando el umbral. Sus