Vamos a volver a meterte en el juego.
Punto de vista de Adrián
Habían pasado dos días y estaba de camino a Seattle. Mientras estaba sentado en el avión, el zumbido apagado del motor sonaba de fondo y mis pensamientos no dejaban de girar en torno a ella.
Catalina.
La extrañaba. La forma en que me miraba, la calidez en sus ojos, incluso cuando estaba enfadada. Dios, esperaba de verdad que las cosas se arreglaran allí.
Justo cuando estaba a punto de cerrar los ojos, mi teléfono vibró. Vera. Me quedé mirando la pantalla, frunciendo el ceño por un segundo antes de contestar.
—¡Adrián, me dejaste plantada en el altar! —chilló la voz de Vera al otro lado del teléfono—. ¡Por esa vieja bruja! ¿Te das cuenta siquiera de lo que hiciste? ¡Rompiste conmigo delante de todo el mundo!
Suspiré, frotándome la sien. Incluso después de separarnos, seguía sin dejarme en paz.
—Vera, ¿te das cuenta ahora? Han pasado semanas desde que la boda se vino abajo, ¿y esta es la primera vez que me llamas?
Resopló con desdén. —¡Estaba esperando a que ent