Solo espero no volver loco a Óscar.
Punto de vista de Catalina.
El sol de la mañana se filtraba por las ventanas, proyectando un suave resplandor sobre nuestra habitación.
Me estiré y bostecé, escuchando el murmullo distante de la ciudad allá abajo. París. Apenas era el segundo día y la emoción seguía siendo palpable.
Miré a Adrián, que aún dormía profundamente, su pecho subiendo y bajando con regularidad. Una pequeña sonrisa se dibujó en mis labios. Se veía tan en paz.
Deslizándome fuera de la cama en silencio, me dirigí a la cocina, donde todos se estaban reuniendo para el desayuno.
Los niños ya charlaban emocionados: Gael hablaba sin parar de montar en un carrusel y Alba rebotaba en su asiento pensando en los pasteles.
—Buenos días, dormilona —bromeó Alejandra al verme entrar, mientras se servía café.
Estaba radiante, a pesar de estar en su primer trimestre. El embarazo parecía sentarle bien, aunque sabía que no había sido fácil.
—Buenos días —respondí, sentándome a la mesa. Óscar estaba ocupado logrando que los niño