Pero parece un adiós.
Punto de vista de Adrián.
El sol de aquella mañana brillaba casi demasiado, como si se burlara del hecho de que era nuestro último día allí.
París había sido… otra cosa. Algo que se quedaría conmigo durante mucho tiempo.
Pero por más que quisiera aferrarme a cada momento, todo se escurría entre los dedos, igual que las migas calientes de croissant que Gael y Alba estaban esparciendo por todo el suelo de la cocina.
Entré con Catalina, alcanzando el final de la conversación. Me estiré, aflojando