París es la ciudad del amor.
Punto de vista de Catalina.
Habían pasado semanas desde que llegué por primera vez a la mansión de los Delgado y, por primera vez en lo que parecía una eternidad, mi mente ya no estaba plagada de pensamientos negativos.
Rodeada de familia y amigos, de risas y de rostros familiares, el dolor que antes nublaba mi corazón parecía disiparse.
Poco a poco, Adrián y yo estábamos arreglando las cosas, paso a paso.
No siempre era fácil, pero estábamos encontrando el camino de regreso el uno al otro: compartiendo pequeños momentos, haciéndonos reír.
Seguía siendo el hombre del que me enamoré, y se sentía como si estuviéramos redescubriendo esa conexión.
Estaba especialmente orgullosa del nuevo proyecto de Adrián: una serie artística centrada en el lado positivo de África, resaltando la belleza y la fortaleza que los medios suelen pasar por alto.
Dijo que se le ocurrió cuando fue a Mauricio y que, desde entonces, quiso trabajar en ello.
Era un proyecto enorme, uno que podía causar impacto, y sab