**Jasper**
La noche cayó sobre Nueva York como una puta cortina negra. Carla cumplía años y Victoria no dejó que Lena se escapara. Yo salí de la uni con el celular en la mano, extrañado porque no contestaba ni un mensaje. Llegué al apartamento: vacío, frío, sin su olor a vainilla y a ella. La llamé una vez. Nada. Dos. Nada. A la tercera contestó con la música reventando atrás y la voz arrastrada como si se hubiera bebido media disco.
—¿Dónde coño estás, Lena?
—Estoy… estoy con Carliiii… y con André, ese lindo… bailando… —balbuceó, y se le escapó una risa tonta que me cortó el alma.
Colgué. No pensé. Agarré las llaves de la Jeepeta y salí disparado. El tráfico me tenía jodido, pero llegué a la disco en menos de veinte minutos. Entré hecho una fiera, empujando gente, los ojos buscando solo a ella.
Y la vi.
En la pista, bajo luces estroboscópicas rojas y azules, Lena bailando pegada a Andrés. Él con las manos en su cintura, bajando peligrosamente, la boca a dos centímetros de la suya.